EQUIDAD DE GÉNERO ¿PODEMOS PENSAR Y SENTIR IGUAL?

Publicado en por Círculos de estudio Psicología para el Cambio

¿Realmente todas las personas somos  iguales? o ¿Deberíamos de tratarnos  por igual? Esta es la pregunta  más frecuente en hombres y mujeres, la cual es importante analizar y aportar con  nuestras opiniones. Primero tendríamos que saber a qué nos referimos cuando hacemos mención a la palabra  “género”, lo cual, es una construcción sociocultural e histórica que asigna ciertas características y roles a grupos de individuos con diferencia de sexo; siendo constituida por comportamientos, actitudes, valores, símbolos y expectativas, las  que nos remiten a las características que la sociedad atribuye a hombres o mujeres. Por lo tanto, la sociedad influye decididamente  en la  actividad de ambos géneros, permitiendo así la existencia de la igualdad o la desigualdad.

Con respecto a la palabra “equidad”, según la Declaración de Derechos Humanos de la ONU manifiesta que: “… tanto los  hombres como las  mujeres somos IGUALES ante la Ley como en todas las actividades sociales”. Por tanto, promover la equidad de género y la igualdad de oportunidades entre hombres y mujeres   es un factor clave de un desarrollo humano sostenible y competitivo. No tenemos por qué menospreciarnos por ser de otro sexo; a lo mejor debemos  ser concientes al momento de actuar, pensar y sentir,  ya que tanto el hombre como la mujer pueden desenvolverse en las mismas actividades, como la igualdad de acceso a la formación educativa, información, conocimiento, ciencia y la tecnología, fundamentales para la innovación, el desarrollo y la competitividad empresarial, política  y social, tanto a varones como a las mujeres, desarrollando así proyectos con mayor eficacia e importancia ya que se trabajaría  en unión  e igualdad considerando las aportaciones de ambos géneros.

Como sabemos las mujeres durante la historia de la humanidad, han sido las más discriminadas en diferentes actividades. Por ejemplo, se la consideraba más como  ama de casa, mientras que el hombre era visto como el proveedor económico y jefe del hogar. También se relaciona lo público (trabajos fuera del hogar)  con lo masculino, y lo privado (trabajos domésticos) con lo femenino. Asimismo, se han impuesto  características de personalidad donde  se  asocia el género femenino con sentimientos como: la dulzura, la debilidad, la emoción, el sacrificio y la renuncia; mientras que  lo masculino se asocia  con la: agresividad, la fuerza, la competencia y la razón.  Es por ello que nosotros como personas educadas debemos rechazar las características anteriormente mencionadas, ya que el hombre como la mujer pueden presentar cualquier tipo de sentimientos sin discriminación alguna, por el simple hecho de ser humanos; por lo tanto, debemos   anular  las ideas que demuestran lo contrario.

En nuestro país, la mujer también ha sido marginada durante el  transcurso de nuestra historia, por ejemplo: no tenia derecho a sufragar en las elecciones, votando por primera vez en el año 1956, concediendo este derecho solo a las  mujeres mayores de 21 años que supieran leer y escribir o a las casadas mayores de 18 años con el mismo requisito. De la misma manera sucedía con el  servicio militar, el cual tampoco podía ser ejercido  por el sexo femenino, pero actualmente las mujeres peruanas  pueden realizar el servicio militar en forma voluntaria y en los casos que las Instituciones lo requieran, según el Decreto Ley Nº 2.306 que fue publicado en el año 1978. Últimamente, no existe tanta discriminación hacia las actividades sociales de la mujer en nuestro país, como podemos ver, con el pasar de los años la mujer peruana ha luchado y sigue luchando para conseguir la igualdad de géneros.

Otro punto importante, es que en la actualidad existen tendencias que favorecen a las mujeres para que sean líderes de grupo, tengan autoridad y condiciones de mando, atributos que hasta ahora eran patrimonio de los varones. Sin embargo, no sucede lo mismo con los varones ya que si estos incorporan esteriotipos que son tradicionalmente femeninas, son criticados por la sociedad. Es por ello que debemos trabajar sin ningún perjuicio y  tener presente la igualdad  de géneros  en diferentes situaciones. Teniendo presente que en todas las culturas existe un modelo normativo acerca de cómo debe ser un varón y una mujer. Estas construcciones sociales tienen un papel fundamental en la organización y constitución de la subjetividad humana. Como la Biblia nos manifiesta, la mujer fue creada de la costilla del hombre, lo cual significa: que la mujer deriva del centro del hombre; no de los pies, para actuar por debajo; tampoco de su cabeza para ser superior, pero sí de su costado para ser iguales. Así que, debemos tener presente que todos tememos los mismo derechos y oportunidades para poder  sobresalir en unión y armonía.

 



 

 

 

Liz Huatay Cruzado

Estudiante de Psicología V1 ciclo 

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